
Generosidad excesiva de la crítica para tan poca película. Pese a un comienzo esperanzador, el guión se pierde al intentar contar demasiadas historias, demasiado inverosímiles, y con unas interconexiones absurdas. La guinda la pone la última de ellas, en la que un personaje simplón, de unos 60 años, acaba emparejado con una atractiva joven que acaba de conocer. Le precede un parado obsesionado con una desconocida, una crisis de pareja de mediana edad, los cuernos de una policía y, finalmente, el divorcio de un pediatra. Así, a grosso modo, podrían ser historias con mucho que contar. No es el caso.
Apenas se salva algún chiste gracioso, que no bueno, y la dudosa virtud de conseguir que pases el rato una noche de martes después de haber pasado innumerables horas sentado en la silla de tu despacho.
Dirección: Giovanni Veronesi.
País: Italia.
Año: 2005.
Duración: 116 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Carlo Verdone (Goffredo), Silvio Muccino (Tommaso), Luciana Littizzetto (Ornella), Sergio Rubini (Marco), Margherita Buy (Barbara), Jasmine Trinca (Giulia), Rodolfo Corsato (Alberto Marchese), Dino Abbrescia (Gabriele), Dario Bandiera (Piero), Luis Molteni (Abogado de Goffredo), Anita Caprioli (Livia).
Guión: Ugo Chiti y Giovanni Veronesi; basado en un argumento de Vincenzo Cerami.
Producción: Aurelio de Laurentiis.
Música: Paolo Buonvino.
Fotografía: Tani Canevari.
Montaje: Claudio Di Mauro.
Diseño de producción: Luca Gobbi.
Vestuario: Gemma Mascagni.







