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lunes, 15 de octubre de 2007

Casino


Espectacular película de Scorsese. Quizá le sobre metraje, pero sólo los primeros 15 minutos de Casino ya merecen la pena, con una presentación de los personajes memorable. Con un estilo muy personal, un talento desbordante y una capacidad narrativa arrolladora, Scorsese arrasa con el principio de su película. Cada plano merece ser estudiado con detenimiento, aunque apenas dure un par de segundos.
Los personajes de Casino están muy bien construidos. Robert de Niro hace una de sus mejores interpretaciones, como Sharon Stone, aunque en este último caso el listón estaba realmente bajo. Joe Pesci se interpreta a sí mismo, pero no deja de ser un actor solvente que crea un personaje verosímil.
Casino se mueve en un terreno que más o menos todos conocemos, los casinos de Las Vegas y la mafia. Pero tres horas dan para mucho, y Scorsese profundiza bastante en el papel económico y político de unos y otros. Una obra, en su género,en la línea de “Seis de los grandes”, la magnífica novela de James Ellroy, que mete la pluma en lo más profundo del estómago del poder norteamericano. Y, como es de esperar, apesta, en la misma medida en que resulta apasionante.
La diferencia entre ambas historias está en que Scorsese, sutilmente, se pone del lado de los malos. Ocurre con otras obras de envergadura , como la saga de “El Padrino”, “Los Soprano”, o “Uno de los nuestros” del propio Scorsese. En el fondo, no son más que glorificaciones del crimen organizado. El espectador sabe a qué se dedican, e incluso es testigo de algunas de sus atrocidades, sin omisión de detalles sangrientos, pero en el fondo deseamos que a Robert de Niro, a Marlon Brando o a Al Pacino les salgan bien las cosas. Sin duda son gente interesante que lleva una vida interesante, pero no hay que olvidar que, en el mundo real, son una de las grandes pestes de nuestra sociedad, y buscar nuestra identificación con ellos, además de tramposo, es poco saludable.